Alimentación Ecológica: la opción de consumo REAL


Ahora que el sector bio está viviendo un periodo de crecimiento se hace necesario más que nunca hacer un repaso detallado de los aspectos clave de la alimentación ecológica, como son su propia definición, la certificación y sus beneficios.

 

De esta forma como consumidores podemos estar seguros de estar escogiendo el producto que toca y ser realmente una parte más de este cambio hacia un mundo mejor y más respetuoso.

 

¿Qué es la alimentación ecológica?

 

La alimentación ecológica es la que está basada en alimentos ecológicos, orgánicos o biológicos que se producen con técnicas en las que no se utilizan sustancias químicas de síntesis. Tampoco semillas genéticamente modificadas.

 

A su vez, en la producción ecológica se respeta el medio ambiente, los ciclos de vida y el bienestar animal, es decir, combinan las mejores prácticas ambientales, incrementando la biodiversidad y preservando los recursos naturales.

 

Es por eso que se dice que una de las claves para luchar contra el cambio climático es precisamente apostar por este sistema de producción y consumo.

 

Estas técnicas de agricultura se recogen en la normativa europea de agricultura ecológica y son de obligado cumplimiento para que los productos bio puedan ser identificados mediante el distintivo de control que verifica el alimento con el criterio de calidad certificada ecológica.

 

Además, esta normativa protege los términos “Ecológico”, “Eco”, “Orgánico”, “Biológico” o “Bio”. Es decir, son términos que sólo pueden utilizar aquellas empresas certificadas por la normativa. En el caso de España se opta sobre todo por el término ecológico.

 

¿Cómo reconocemos un producto ecológico? La clave está en el etiquetado.

 

Para identificar un producto ecológico la clave está en fijarnos en el etiquetado.

 

En la Comunidad Europea, existe desde el año 2009 un reglamento específico que regula la producción y el etiquetado de los alimentos ecológicos, incluida la protección de los términos “ecológico”, “orgánico”, “bio”, etc. evitando el uso de estos adjetivos como estrategia de marketing.

 

De hecho, las etiquetas que usan y abusan de términos como “natural”, “tradicional”, “sin parabenos”, “artesano” y similares pueden resultar engañosas. Normalmente no incluyen el certificado ecológico, por lo que no tenemos garantías de que lo sea.

 

En este sentido, con este reglamento todos los productos que hayan sido certificados deben llevar en su etiquetado “la eurohoja”, un logotipo creado por la Comisión Europea para identificar este tipo de productos. Esta etiqueta certifica aquellos productos ecológicos envasados, que se hayan elaborado en alguno de los Estados miembros de la UE y que cumplen con las normas establecidas.

 

El consumidor que adquiera cualquier producto con este logotipo tiene garantizado que:

 

+ El producto es procedente de la agricultura ecológica.

 

+ El producto se ha producido sin organismos modificados genéticamente (OMG).

 

+ El producto se ha elaborado sin adición de sustancias artificiales (aditivos, colorantes, aromas…)

 

+ El producto se ha obtenido respetando el ritmo de crecimiento.

 

+ El producto está certificado por un organismo o autoridad de  de control.

 

Beneficios de la agricultura ecológica

 

Los productos ecológicos no tienen pesticidas

 

Los productos orgánicos no usan pesticidas ni sustancias químicas nocivas para nuestra salud y para la del planeta. Además hay que tener en cuenta que los pesticidas no solo contaminan las materias primas, sino que también contaminan los suelos, los ríos, los mares y los océanos.

 

Respetan el bienestar de los animales

 

El mejor ejemplo de ello lo vemos en la ganadería ecológica, en la que tampoco se recurre a químicos o conservantes para alimentar a los animales. Todo el proceso es natural. Al fin y al cabo, los animales son parte del sistema de consumo actual por lo que asegurar su bienestar es sinónimo de beneficio para todos.

 

Fomentan el desarrollo sostenible

 

Puesto que la obtención de alimentos ecológicos requiere del uso de fertilizantes orgánicos de baja solubilidad y en cantidades exactas, se disminuye la contaminación de aguas subterráneas y suelos. Al evitarse la contaminación ambiental, también se evitan los residuos fitosanitarios y los aditivos que producen gran cantidad de intolerancias y alergias a los alimentos.

 

Mayor sabor de los alimentos

 

El sabor de estos productos es mucho más intenso que el de los productos normales. Disfrutar de un tomate que sabe a tomate es una sensación muy placentera. Lo mismo ocurre con muchos otros alimentos bio.

 

Ahora te toca a ti. ¿Eliges comprar productos ecológicos? Como alguien dijo alguna vez… “se el cambio que quieres ver en el mundo”.

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